na00091a.gif (2151 bytes)              SIEMBRA DIRECTA DE PASTURAS

Fernando García Préchac

Agosto de 1998

 

INTRODUCCIÓN

Uruguay es un país básicamente pecuario, en el que todavía alrededor del 80% de su superficie está ocupada por pasturas naturales que nunca fueron roturadas y campos parcialmente regenerados o en proceso de regeneración de la pastura natural, luego de que sufrieron alguna alteración por laboreo. Existe, por lo tanto, un amplio margen para el crecimiento de la producción animal sobre la base del incremento de la producción de forraje.

Ejemplo de lo anterior es la producción lechera, el sistema de producción animal con pastoreo directo mas intensivo en Uruguay. Dicha producción ha crecido mucho en los últimos 20 años, utilizando una rotación de cultivos forrajeros y pasturas de gramíneas y leguminosas con Laboreo Convencional (LC) en los suelos arables (con capacidades de uso correspondientes a las clases I, II y III de la clásica clasificación del USDA), existentes dentro de los predios lecheros. Dicha rotación es imprescindible para intentar la sustentabilidad productiva del recurso suelo, ya que el laboreo en la fase de cultivos provoca erosión y degradación física, química y biológica, la que es revertida durante la fase de pasturas (García Préchac, 1992). Las áreas con suelos no arables en estos predios suelen mejorarse productivamente con la siembra en cobertura de especies predominantemente leguminosas y la fertilización realizada de igual forma.

En los establecimientos de producción mixta, agrícola-ganaderos, ubicados sobre los suelos más fértiles del país, las pasturas perennes rotan con cultivos para grano y se destinan normalmente al engorde de ganado de carne.

Los establecimientos ganaderos de producción de carne y lana, poseen en general menores proporciones de suelos arables que los lecheros. Pero en las áreas arables de dichos predios, las pasturas sembradas de especies perennes con laboreo han tenido menor difusión y cuando existen se utilizan principalmente en sistemas de ciclo completo, para la terminación o engorde o para categorías y momentos especiales de la cría, al igual que algunos cultivos anuales para pastoreo directo. La tecnología mas utilizada para incrementar la oferta forrajera en estos predios, pero en la generalidad de los casos ocupando áreas minoritarias de los mismos, es la siembra en cobertura de leguminosas acompañada de fertilización fosfatada, técnología conocida como "mejoramiento extensivo".

La tecnología de la siembra directa (SD), consistente en el uso de herbicidas y máquinas de siembra directa, ofrece las ventajas generales indicadas en presentaciones anteriores de este curso (por ej., García Préchac, 1998). Pero en el caso concreto de la mejora productiva de los establecimientos de producción animal, principalmente en los sistemas mas intensivos, entre dichas ventajas se destacan las siguientes:

1) Incrementar la oferta forrajera sembrando, tanto con cultivos forrajeros como con pasturas perennes, los suelos no arables por riesgo de erosión o por problemas no extremos de exceso de agua.

2) Utilizar con alta seguridad y en alta proporción el forraje ofrecido por las pasturas anuales y perennes durante los períodos con exceso de agua, sin comprometer seriamente su productividad futura.

3) Renovar pasturas degradadas o desbalanceadas hacia alguno de sus componentes, incorporando especies tanto anuales como perennes de gramíneas o leguminosas. Cuando la degradación es por invasión de gramilla (Cynodon dactylon), que es el caso mas frecuente, es imprescindible el control con herbicidas tipo Glifosato.

4) Ofrecer mejores condiciones de instalación de las especies introducidas en los mejoramientos extensivos mediante la supresión de la competencia con herbicidas y la colocación de las semillas en contacto con el suelo y cerca del fertilizante.

5) Dar mayor seguridad a la realización de doble cultivo anual en la fase de cultivos de la rotación.

6) Reducir el parque de maquinaria necesario, sus gastos de mantenimiento, reparación y operación (combustible, mano de obra) y prolongar sus plazos de amortización, reduciendo los costos fijos y variables.

Entre las desventajas generales, la que mas frecuentemente se menciona es la compactación producida por el pastoreo, que no se solucionaría con laboreo.

Este trabajo está dirigido a presentar en forma resumida la información experimental y productiva generada en Uruguay sobre las primeras cuatro ventajas y la desventaja mencionadas, así como las principales conclusiones a las que se ha arribado hasta el presente, que en muchos casos es una situación de duda que requiere mas investigación. También se incluirán algunos temas que no encuadran exactamente en la categoría de ventaja o desventaja, sino que son problemas particulares que se presentaron al utilizar la nueva tecnología. Este artículo no incluye todos los detalles de los trabajos que se mencionan pero se realizan las citas bibliográficas correspondientes. Las Instituciones organizadoras de este evento cuentan con copias de las publicaciones que incluyen la mayoría de dichas citas, de modo de facilitar su acceso para el lector que desee consultarlas.

Los trabajos propios que se citan fueron realizados en los últimos años con financiación del Proyecto PRENADER (MGAP-BM), tanto en La Facultad de Agronomía como en el INIA, con excepción de los de INIA-Tacuarembó hasta 1997, que tuvieron financiación del Proyecto INIA-Fac. de Agronomía-BID-CONICYT No. 191/92.

 

Un caso que ejemplifica las ventajas de aumento del área sembrada, renovaciones por intersiembra, mejoramiento de campo natural y mejor utilización del forraje en invierno.

El caso del establecimiento lechero "Los Pepeos" (Valenti, 1997), ubicado en Sarandí Grande, Florida, sobre Brunosoles y Vertisoles, con áreas de Litosoles (Argiudoles, Vertisoles y Hapludoles), servirá para ilustrar varias de las ventajas ofrecidas por la SD frente a LC en estos sistemas productivos.

Se trata de un predio de 1120 ha, con el 58% de la superficie arable. El área no arable presenta limitaciones por riesgo de erosión asociado a suelos poco profundos sobre rocas precámbricas y por exceso hídrico en las concavidades y zonas bajas. Con LC se tenía una rotación de 6 años, como se muestra en el cuadro 1, con 470 ha de campo natural. Esta situación generaba 8299 kg de materia seca (MS) por ha arable y 5746 kg de MS por ha total del predio. En abril de 1995 se tomó la decisión del cambio a SD en la totalidad del predio, motivado principalmente por estimarse que se reducirían los costos de producción. El plan de cambios es el que se observa también en el Cuadro 1, consistiendo en los siguientes. 1) A las praderas engramilladas entrando en su cuarto año (año 4), se las trataría con glifosato y se les sembraría un verdeo de invierno previo al comienzo de la fase de la rotación que incluye trébol rojo, sembrado consociado con sorgo forrajero. 2) El año siguiente (año 5) al Trébol Rojo se le intersembraría avena. 3) En el verano al comienzo del año 6, luego de culminado el ciclo de la avena intersembrada en el Trébol Rojo se intersembraría un verdeo de verano. Todos esto cambios se presupuestó que elevarían la oferta de MS en el área arable bajo rotación a 8881 kg/ha, un incremento de 8,4% sobre la situación con LC. Pero el cambio más significativo ocurriría en el área de campo natural, 4) que se plantaría con leguminosas, en varios casos junto con Festuca arundinaceae y en algunos consociando las especies perennes con verdeos de invierno. El campo natural así mejorado pasaría a ocupar 325 ha, reduciéndose el sin mejorar (áreas con afloramientos rocosos o muy mal drenadas) a 146 ha. Considerando la totalidad del predio, la producción de MS ascendería a 6881 kg/ha, un incremento de 20,7% sobre la situación previa con LC.

 Cuadro 1

 

Año

Uso del Suelo con LC Superficie (ha) Uso del Suelo con SD Superficie (ha)
1 P1- TF 108 P1- TF 108
2 P2 108 P2 108
3 P3 108 P3 108
4 P4/SF-TR 108 CI/SF-TR 108
5 TR 108 TR-AV 108
6 AV/Maíz 108 M/AV/Maíz 108
C. Natural 470 C. Natural 146
C. Nat. Mejorado 325

 

P1-4: Pradera de 1- 4 años; TF: Trigo Forrajero; SF: Sorgo Forrajero; TR: Trébol Rojo; CI: Verdeo de Invierno; AV: Avena; M: Verdeo de Verano.

Los coeficientes técnicos en abril de 1995, previo al cambio, y en abril de 1997, dos años luego de implementados los cambios, se presentan en el Cuadro 2.

 

Cuadro 2

Coeficientes Técnicos

Abril de 1995

Abril de 1997

Vacas Masa

821

793

Vacas en Producción

561

586

Producción (litros/año)

3.191.614

3.460.501

Litros/ha arable

4888

5299

Litros/Vaca Masa

3887

4364

Ración (gramos/litro)

294

276

El aumento de producción anual que se observa en la tercera línea del Cuadro 2 fue del 8,4%. Obviamente, no podría esperarse una relación directa entre el aumento que realmente se produjo en la oferta de materia seca y la producción de leche, ya que intervienen muchos otros factores. Sin embargo, el resultado físico es claro en demostrar que si la nueva tecnología es bien aplicada deben esperarse mejoras productivas.

Oferta y utilización del forraje en ensayos comparativos de SD con LC en verdeos de invierno bajo pastoreo.

Es común escuchar o leer el concepto de que la producción (en el caso que nos ocupa la oferta de forraje) es menor con SD que con LC. Esto suele ser cierto, aunque no necesariamente una regla, cuando se realiza el cambio de LC a SD. En el caso de verdeos de invierno, los resultados en Uruguay sobre Argiudoles y Vertisoles que habían sido manejados con LC encontraron la diferencia arriba mencionada, o no encontraron diferencias significativas, solamente en la primera utilización (primer pastoreo) de los verdeos. A partir de la segunda utilización, en general, no se encontraron diferencias significativas (Amarante et al., 1996 y 1997; García Préchac et al., 1996 y 1997; Terra y García Préchac, 1997a).

En los casos en que existieron diferencias a favor de LC en la primera utilización, en alguno la misma desapareció aumentando la dosis de nitrógeno aplicada (Amarante et al., 1996 y 1997), pero en otros el problema se debió a menor población de plantas emergidas (Terra y García Préchac, 1997a).

En los casos en que la comparación entre SD y LC, comenzando sobre situaciones que venían de LC, se mantuvo por varios años en las mismas parcelas, las diferencias de oferta de forraje entre los sistemas de laboreo tendió a desaparecer con el tiempo (Terra y García Préchac, 1997a). Inclusive, en la primera utilización del tercer año del experimento, iniciado en condiciones algo secas, existió tendencia a mayor oferta en SD.

También en este año (1997), debido a la acumulación de N-NO3 en el suelo por el seco verano anterior (mas de 25 ppm en los primeros 15 cm a la siembra), no se observó respuesta a la aplicación de nitrógeno en ninguno de los tratamientos de laboreo en la oferta de forraje para el primero y segundo pastoreo. A la siembra de este tercer año, el contenido de materia orgánica en los primeros 20 cm del suelo bajo SD fue significativamente mayor que en LC. Si bien en SD no se da la importante mineralización de materia orgánica que provoca a corto plazo el LC, manteniendo una menor tasa de producción de N-NO3 por unidad de masa de materia orgánica que LC, al poseer mas cantidad de materia orgánica igual produce una importante cantidad de N-NO3. Por dicha razón, es de esperar que en el nuevo equilibrio que significa mayor contenido de materia orgánica bajo SD, la disponibilidad de N-NO3 llegue inclusive a ser mayor que en LC contínuo.

En el comienzo de estos ensayos en 1995 (García Préchac et al., 1996 y 1997), se encontró un contenido de N-NO3 significativamente mayor a la siembra en LC que en SD. Pero al macollaje se revirtió la diferencia, presentando significativamente mas N-NO3 SD que LC. Ello se explica porque tanto el laboreo como la aplicación de glifosato en SD se hicieron en los diez días anteriores a la siembra. Esta ocurrió cuando estaba todavía generándose una alta tasa de mineralización en LC, mientras en SD la vegetación viva anterior que recibió herbicida estaba todavía muriendo y comenzando a descomponerse junto con restos muertos anteriormente, provocando seguramente fijación temporaria de nitrógeno mineral en los tejidos microbianos. Un mes mas tarde (al macollaje), había comenzado a desaparecer el efecto del laboreo y agotada la mayoría de los restos que descomponían, la muerte de muchos microorganismos devolvía el nitrógeno fijado a la forma mineral de NO3. Lo anterior enfatiza la importancia del "barbecho químico", esto es el tiempo mínimo de espera entre la aplicación del herbicida sistémico y la siembra, que deberá ser tanto más largo cuanto mayor sea la cantidad de biomasa que se mata con el herbicida, pero que para dar alguna idea, no debería ser menor de un mes en ningún caso.

Hasta aquí hemos presentado información y discutido que la menor producción bajo SD que con LC, puede esperarse que ocurra en el cambio de un sistema al otro y debería desaparecer si la SD se adopta como sistema y se mantiene en el tiempo, pudiendo inclusive volverse a favor de SD. Hemos visto que en la desventaja inicial de SD un factor importante suele ser menor disponibilidad de nitrógeno en el suelo, pero que un correcto barbecho químico puede ser muy importante en eliminar dicha desventaja. Sin embargo, muchas otras causas pueden deprimir la producción bajo SD, considerando que se trata de una nueva tecnología. Un factor fundamental es la calidad de siembra, que depende entre otras cosas de las posibilidades que ofrece el equipo de siembra y su correcta regulación y operación, tema que será tratado por otros en este curso. En SD es imprescindible dejar una mínima cantidad de residuos sobre el suelo. Si ello no se realiza se tendrá erosión, no mejorará el nivel de materia orgánica, habrá baja actividad biológica y por lo tanto se tendrá degradación física, química y biológica del suelo. Sabemos que esto puede ser difícil de lograr en sistemas de producción animal con pastoreo, especialmente de verdeos, pero debe entenderse que, por decir algo, un mínimo de entre 1500 y 2000 kg de MS/ha (alrededor de la primera oferta de forraje de un verdeo de invierno) debe quedar sobre el suelo al final. Los productores entienden que esto es una pérdida y quieren hacerlo pastorear, pero debe hacérseles entender que si continuaran con LC, el último crecimiento del cultivo nunca lo verían porque hubieran terminado con el mismo enterrándolo y haciéndoles saber que SD sin un mínimo de residuos en superficie es tan insustentable como LC contínuo.

Entonces, la evidencia indica que la oferta de forraje de los cultivos forrajeros con SD no tiene porqué ser inferior a LC, excepto en el cambio de sistema. Pero ahora viene la gran diferencia a favor de SD. ¿Cuánto del forraje ofrecido es realmente utilizado bajo LC y cuánto bajo SD?. En todos los experimentos arriba citados se hicieron determinaciones de resistencia a la penetración del suelo desde la superficie hasta alrededor de 30 cm (por debajo de la profundidad normal de laboreo). Todas esas medidas mostraron mayor resistencia en los primeros 5 a 15 cm (mayor piso) en SD, y por debajo de dicha profundidad en muchos casos la resistencia fue mayor en LC, indicando la presencia de compactación debida a la presión ejercida por los implementos de laboreo (piso de labor o suela de arado). En los establecimientos que realizan siembra directa es común el comentario acerca de la mejor utilización del forraje ofrecido por los verdeos en los períodos lluviosos del invierno. Sin embargo dicha ventaja recién comenzó a cuantificarse en los experimentos de comparación de sistemas de laboreo de largo plazo en los Argisoles y Planosoles (Argiudoles y Alboles) de las Lomadas del Este en la Unidad Experimental Palo a Pique de INIA-Treinta y Tres, desde 1997 (Terra y García Préchac, 1997a). En las utilizaciones de dicho experimento durante junio a agosto, en condiciones tanto normales como de extremo exceso hídrico, el rechazo del forraje ofrecido estuvo entre 80 y 30% con LC y entre 57 y 20% en SD. Evidentemente, aún en la hipótesis de menor oferta en SD que en LC, es altamente probable que siempre la real utilización del forraje de los verdeos de invierno por los animales sea mayor en SD.

Compactación por pisoteo animal.

Entre las desventajas de la SD suele incluirse la compactación del suelo (García Préchac, 1998). En dicho artículo se argumenta que ello es mas creencia que realidad, ya que la compactación es una consecuencia del LC. Bajo SD, con ganancia de materia orgánica, mayor actividad biológica y suelo no perturbado, lo que debe esperarse es mejora física y no deterioro del suelo.

Sin embargo, cuando se trata de SD en sistemas de producción animal con pastoreo directo el suelo no está totalmente imperturbado y se produce compactación en los primeros centímetros. Tanto mayor cuanto mayor sea la carga animal instantánea y tanto mas profunda cuanto mayor sea la carga por unidad de superficie en el contacto entre las patas de los animales y el suelo (en general, cuanto más pesados sean los animales). Son muy pocos los trabajos en que este efecto se ha cuantificado. Scaglia et al. (1997) ensayaron en un verdeo en SD durante el invierno de 1997, en la Unidad Experimental de Palo a Pique, 3 cargas de corderos nacidos entre agosto y setiembre de 1996 en su proceso de engorde hasta alrededor de 40 kg. Dichas cargas instantáneas fueron 60, 120 y 180 corderos por ha, pastoreando en períodos de 15 días 4 unidades de rotación de pastoreo, desde el 6 de junio hasta el 29 de agosto. Al final del experimento, en los primeros 15 cm de la carga baja, la resistencia a la penetración era significativamente menor que en las cargas alta y media. Entre estas, a pesar de la tendencia a mayor resistencia en la carga alta, las diferencias no llegaron a ser estadísticamente significativas. El efecto sobre el cultivo siguiente fue motivo de un trabajo de Tesis de graduación en la Facultad de Agronomía (Devoto y González, inédito, dirigido por Terra y García Préchac). En medidas de resistencia a la penetración tomadas en enero de 1998 luego de lluvias importantes, se encontró que hasta 10 cm de profundidad en la carga alta el suelo continuaba estando significativamente mas compactado que en los otros tratamientos, llegando a 1,5 MPa en los primeros 5 cm, contra 1,2 y 0,99 en las cargas media y baja, respectivamente. Sin embargo, la producción de MS de una moha (Setaria italica) a los 60 días de la siembra, realizada en SD sobre el rastrojo del verdeo de invierno tratado con glifosato, no difirió estadísticamente entre las 3 cargas de pastoreo del invierno anterior, llegando a 3700 kg/ha en promedio. Esto no significa que no haya que cuidar el sobrepastoreo y que la compactación por pisoteo animal no tenga consecuencias sobre el crecimiento y producción de los cultivos y pasturas siguientes, sino que quizás no tenga la magnitud de impacto depresor de producción que se teme.

Si bien bajo SD se tiene mas piso y por lo tanto la oportunidad de utilizar verdeos y pasturas en condiciones de exceso de agua que no se tienen con LC, no debe confundirse una chacra o campo bajo SD con una carretera. La capacidad de carga de un suelo bajo SD también tiene un límite y al igual que bajo LC es mas suceptible a compactación con alto contenido de agua en el suelo.

Antes se comentó la importancia del barbecho químico en cuanto a la dinámica del nitrógeno en el suelo y su disponibilidad para las primeras etapas de crecimiento de lo que se vaya a plantar con SD. Corresponde aquí comentar su importancia en el estado físico del suelo a la siembra. Si bien no se tienen datos experimentales que la objetiven, la experiencia de muchos productores usando SD es que si una pastura establecida o un campo natural son tratados con glifosato alrededor de dos meses antes de la siembra, cuando esta se realiza se observa que el suelo se presenta suelto, en una excelente condición física, puediéndosele introducir objetos o aún los dedos con poca dificultad. Esta observación puede explicarse por el mismo mecanismo que explica la mayor disponibilidad de nitrógeno. La pastura muerta por el herbicida tuvo tiempo de descomponerse, principalmente su sistema radicular, soltando los agregados estructurales y generando durante su descomposición una actividad biológica, principalmente de mesofauna, que aumentó la porosidad gruesa del suelo. Esto significa que el barbecho químico puede llegar a actuar como un "laboreo biológico" que sea suficiente para resolver condiciones no extremas de compactación superficial por pastoreo.

Renovación de pasturas engramilladas.

En Uruguay, el típico fin de una pastura perenne está asociado a la muerte de las especies sembradas, particularmente las leguminosas y especialmente el Trébol Blanco, durante los períodos secos de los veranos y la ocupación de dichos nichos, ricos en nitrógeno, por la gramilla, especie perenne de ciclo primavero-estival, rizomatosa y de fisiología C4. La invasión de gramilla está estrechamente asociado a la ausencia de gramíneas productivas perennes que compitan con ella por dichos nichos (García, 1995). Esta especie muere en el invierno con las primeras heladas dejando las áreas por ella ocupadas improductivas durante la época con mayor déficit forrajero del año.

La solución a este problema con LC era combatirla con laboreo y plantando una sucesión de cultivos anuales que ejercieran además importante competencia. Reducida de esta forma la población de gramilla (principalmente de rizomas) se podía volver a instalar una pastura perenne, repitiéndose el ciclo descrito. La duración promedio de las praderas perennes en el Uruguay es de tres a cuatro años, aunque ello varía con el manejo de la pastura (permitir o no la semillazón, refertilizar o no, sobrepastorear o no, etc.). Por otra parte, terminan con muy baja población de leguminosas reduciendo la residualidad de nitrógeno para los cultivos siguientes, que depende en alto grado de la proporción y producción de las leguminosas en el último año de la pradera (Díaz et al., 1980).

Los elementos componentes de la tecnología de SD permitirían: 1) reducir drásticamente la población de gramilla con glifosato y 2) intersembrar especies y refertilizar dentro del suelo con las máquinas de SD; inclusive, conociendo la existencia de un buen banco de germoplasma de las especies de la pradera, la sola aplicación del herbicida y la refertilización podrían ser suficientes. Con estas hipótesis se comenzó a trabajar en 1995 en la Unidad Experimental Palo a Pique.

El primer ensayo del que se tienen resultados publicados partió de un campo engramillado (alrededor de 50%), al que evolucionó una pradera de T. Blanco, Lotus corniculatus y Raigrás de mas de 10 años, instalada luego de una sucesión de cultivos de soja, sobre la asociación de suelos de las Lomadas del Este, ya mencionados en este trabajo. El ensayo se instaló dentro de un potrero de 6 ha de un experimento de intensidad de uso del suelo (ver Terra et. al., 1997a y b), en el que se resembraron T. Blanco, Lotus y Raigrás y se refertilizó con 120 kg de 20-40-0, sin aplicación de herbicida. Los tratamientos consistieron en 3 métodos de resiembra: 1) todo en cobertura (semilla y fertilizante), 2) SD (Semeato TDA), todo en líneas a 2,5 cm de profundidad y 3) con la misma máquina, el fertilizante en el surco y las semillas en chorrillo superficial pisadas por los aros limitadores de profundidad de los discos abresurcos. Combinados con los anteriores se aplicaron 4 tratamientos de control de vegetación: 0, 1, 2 y 3 l/ha de glifosato, 20 días antes de la siembra (en ese entonces no teníamos conciencia de la importancia del barbecho químico).

Los resultados en el año de aplicación de los tratamientos (1995), y en el segundo y tercer año luego de aplicados, con un manejo de pastoreo rotativo con vacunos, pueden consultarse en García Préchac et al., (1996 y 1997) y en Terra y García Préchac (1997b). En cuanto al efecto de los métodos de resiembra, evaluados en octubre del año de aplicación de los tratamientos, los resultados variaron entre especies. Raigrás se instaló mejor y produjo más plantado en el surco, T. Blanco en cobertura y Lotus lo hizo en los tratamientos de semilla pisada por los limitadores y en cobertura. Raigrás mostró clara respuesta a la aplicación de glifosato, T. Blanco no respondió y Lotus mostró clara respuesta cuando se lo sembró en el surco, insinuándola solamente en los otros métodos de siembra. En el otoño del segundo año, luego de pasado el primer verano, época en que se dan las condiciones para reinfestación de gramilla, los resultados mostraron mayor población de leguminosas y menor de gramilla con aplicación de herbicida y dosis creciente en el año anterior, independientemente del método de resiembra. Luego de la refertilización, en el segundo invierno, desaparecieron las diferencias significativas entre métodos de resiembra y todas las especies mostraron respuesta significativa a la aplicación del herbicida el año anterior, particularmente el T. Blanco que no lo había hecho en el primer año. Estos efectos siguieron mostrándose en forma significativa a la entrada del segundo verano, en particular la reducción de la población de gramilla, creciente con la dosis de herbicida y la mayor producción de materia seca por aporte de las especies introducidas. Es de destacar que la respuesta del T. Blanco a la reducción de la gramilla por el glifosato, indiferente en la primer primavera y creciente luego del primer verano, en particular en el segundo invierno, sugiere un importante reclutamiento de nuevas plantas del banco de semillas preexistente, cosa que también ocurrió con las otras especies. En el otoño del tercer año, luego de un verano donde se dieron condiciones secas que favorecieron la reinvasión de la gramilla, todavía existían efectos significativos (menos gramilla y mas T. Blanco), pero solamente en los tratamientos con la dosis mas alta de glifosato.

Los resultados comentados indican que es posible renovar con aplicación de glifosato, refertilización y resiembra una pradera engramillada. Pero la duración del efecto en este ensayo fue menor al que debería ocurrir con una siembra convencional con LC, que en estos suelos es de esperar alcance al menos los 4 años. Pero, considerando que la situación inicial era la de una pradera totalmente perdida y engramillada en exceso, serían de esperar mejores resultados en praderas bien manejadas, cuando comienza a aparecer gramilla, alrededor del tercer año y quizás tratando solamente los manchones con gramilla.

Por otra parte, al notarse que la reducción de la gramilla produjo reclutamiento de nuevas plantas del banco de semillas, hecho también repetidamente observado por productores que han comenzado a utilizar la nueva tecnología, se planteó si pudiera ser suficiente con la sola aplicación de glifosato y la refertilización, sin nueva resiembra. En 1997 se comenzó un nuevo ensayo, dentro del mismo potrero, combinando resiembra o no agregado de nuevas semillas con 0, 2 y 5 l de glifosato por ha. La resiembra se hizo en cobertura para T. Blanco y Lotus, y con una Semeato SH se incluyó Dactylis glomerata en líneas a 2,5 cm de profundidad. Todo el ensayo fue fertilizado uniformemente. Los detalles del ensayo y los resultados del primer invierno, hasta setiembre, se pueden consultar en Terra y García Préchac (1997c). Por razones de manejo general del potrero, se tuvo un pastoreo muy cerca de la aplicación del herbicida (65 días) y de la resiembra (50 días), con 5,2 UG/ha. Esto tuvo un impacto negativo sobre la resiembra, especialmente sobre la intersiembra de Dactylis. A principios de junio (la resiembra fue el 30 de abril), excepto Raigrás y Dactylis, no se encontraron diferencias en el área de suelo cubierto por las diferentes especies entre resiembra y no resiembra. Tampoco en producción de MS. Sin embargo se observaron efectos debidos a los tratamientos de herbicidas. Lotus ocupaba mas área con 2 l/ha que sin herbicida y que con 5 l/ha; esto puede deberse a que el control ejercido por los 2 l, además de controlar gramilla y abrir el tapiz, fue tolerado mas por las plantas viejas que la dosis mas alta, en la que la población presente en junio eran pequeñas plantas nuevas. T. Blanco no mostró diferencias entre 0 y 2 l/ha, pero cubría menos el suelo con 5 l/ha. La no diferencia entre 0 y 2 l/ha corresponde a lo observado en el ensayo anterior, la depresión con 5 l/ha puede deberse a la misma explicación dada para Lotus. Raigrás y Dactylis (en las parcelas intersembradas) respondieron positivamente a la aplicación de glifosato y a la dosis. En la dosis mas alta se favoreció la presencia de Vulpia australis y Gaudinia fragilis, dos gramíneas anuales de invierno, competitivas con la especies valiosas pero de poca producción. Los resultados con las gramíneas coinciden con otros en la bibliografía que se citarán adelante. Nuevamente, la gramilla fue reducida por la aplicación de glifosato y la dosis. Si bien los resultados recién están siendo procesados, en el segundo año (invierno de 1998) se observa que nuevamente el T. Blanco fue favorecido por la reducción de gramilla provocada por la mayor dosis de glifosato y que con 5 l/ha se observa una renovación muy buena en el tratamiento que no se resembró.

Por lo tanto, se confirmaría que si hay banco de semillas de las especies a renovar, sería suficiente con controlar la gramilla con glifosato y refertilizar. Sin embargo, con o sin nueva resiembra, normalmente en el primer invierno todavía no se tiene el resultado buscado porque las plantas son pequeñas, por lo que la renovación debe manejarse con cuidados semejantes al de una pradera en su año de instalación.

Resultados de aplicación general en la instalación de especies forrajeras perennes.

Diferentes experimentos muestran que existen algunas regularidades en los efectos de algunas variables de manejo sobre la instalación de las especies forrajeras perennes.

Siembra en surcos vs. en cobertura

El primer resultado general es que las gramíneas se instalan mejor en siembras en líneas dentro de surcos de profundidad no excesiva a su tamaño de semilla, que si se las distribuye en cobertura superficial. Este resultado fue observado en un ensayo comparativo entre siembra directa (con Semeato TDA) a aproximadamente 2,5 cm y siembra en cobertura, en un tapiz natural sobre un Brunosol (Argiudol típico) de una mezcla de Festuca, T. Blanco y Lotus por Amarante et al. (1997a). Resultados concordantes con los anteriores fueron obtenidos por Bermúdez et al. (1996), ensayando la introducción de gramíneas perennes en mejoramientos extensivos de T. Blanco y Lotus por distintos métodos y con diferentes máquinas de SD en la Unidad Experimental de Palo a Pique. Los resultados mencionados en el item anterior para Raigrás (García Préchac et. al., 1996 y 1997), aunque no se trata de una especie perenne, también lo confirman, pese a que es reconocida la mejor capacidad del Raigrás que la de las gramíneas perennes de instalarse cuando se lo siembra en cobertura. También fue observado en pruebas de campo a escala productiva por AUSID en el Establecimiento "Las Rodajas", en Sarandí del Yí, Durazno.

En contrapartida con lo anterior, todos los trabajos y observaciones citados, excepto el de Bermúdez et al., que no incluía leguminosas, indican mejor instalación de T. Blanco y Lotus en cobertura que en líneas. La bibliografía (por ej. Evers, 1995) indica que para las pequeñas semillas de estas leguminosas u otras de similar tamaño, mas de 0,5 cm de profundidad comienza a ser excesivo. Por lo tanto, en el caso de los trabajos que se citan, que usaron invariablemente máquinas sin posibilidad de correcto control de profundidad, como la Semeato TD y otras marcas con abresurcos de doble o triple disco y aros limitadores a 4- 5 cm, a pesar de intentar menor profundidad reduciendo el recorrido de los gatos hidráulicos, es posible que mayoritariamente la profundidad lograda para Lotus y Blanco haya sido excesiva. Las únicas máquinas en nuestro mercado con posibilidad de control de profundidad independiente en cada cuerpo y hasta 1,5 cm de profundidad son la John Deere de disco simple para grano pequeño y las SH de Semeato. Utilizando las mismas en un ensayo que se comenta adelante sobre maneras de obtener las mejores instalaciones de pasturas consociadas con Trigo en SD, los resultados con T. Blanco y Lotus tendieron a ser superiores que la siembra al voleo, pero sin significación estadística (Amarante et al., 1997b).

En el trabajo arriba indicado de comparación de SD con cobertura en la realización de mejoramientos extensivos (Amarante et al., 1997a), se determinó que las poblaciones de T. Blanco y Lotus por unidad de superficie a los 110 días de la siembra eran menores con SD, pero también se determinó que el peso individual de las plantas y su nodulación eran significativamente mayores en SD que en cobertura. Dicho ensayo se instaló en 1995 y durante el fin del invierno, la primavera y el verano 95-96 sufrió una muy importante sequía que provocó la pérdida casi total del T. Blanco y la Festuca, sobreviviendo en cantidad relevante solamente el Lotus. Al determinarse su población en el otoño de 1996, se encontró que expresada como porcentaje de la población determinada a los 110 días de la siembra era significativamente mayor en SD (45%) que en cobertura (23%). Se supone que el mayor tamaño de las plantas en SD, relacionado a su mejor nodulación, les permitió un mayor sistema radicular que accedió a un mayor volumen de suelo y por lo tanto a mas agua, durante las excepcionales condiciones de sequía que se presentaron. Por otra parte, determinaciones de Fósforo (Bray No. 1) en las líneas y entrelíneas de SD y en las coberturas, a incrementos de 2,5 cm de profundidad, realizadas en el otoño de 1996, mostraron mucho mayor disponibilidad de P para las plantas de SD.

Los resultados recién discutidos no son nuevos. Termezana y Carámbula (1971) comparando los métodos de siembra en cobertura contra la siembra en líneas con las antiguas máquinas de zapatas australianas, en dos localidades y dos suelos de diferente profundidad sobre Basalto. Encontraron sistemáticamente que las poblaciones obtenidas en cobertura eran mayores que con zapatas, pero que el tamaño individual de las plantas instaladas era mayor con zapatas que en cobertura.

Control de la vegetación con herbicidas y fertilización

En el trabajo de Amarante et al. (1997a), se combinaron los tratamientos de métodos de siembra con el uso de 3 dosis de herbicida desecante (Paraquat), 3 de sistémico (Glifosato) y un testigo sin herbicida. La instalación de la Festuca fue significativamente mayor con herbicidas que sin herbicidas, con Glifosato que con Paraquat y con mayor dosis tanto de Paraquat como de Glifosato. En cambio no se detectó efecto significativo en la instalación de T. Blanco y Lotus. Conviene aclarar que previo a la aplicación del herbicida se hizo un acondicionamiento del tapiz como para una siembra en cobertura convencional.

Formoso et al. (1996), compararon la aplicación o no de 2 l/ha de Paraquat , combinada con 3 dosis de un fertilizante binario, en una intersiembra en campo natural realizada con una máquina Grassland con abresurcos tipo "Baker boot", precedidos por discos verticales, en la Estación Experimental del SUL en Cerro Colorado, Florida. La mezcla sembrada fue Dactylis, T. Rojo, T. Blanco y Lotus. La mayor respuesta en la instalación de plantas al uso del herbicida la mostró el Dactylis; T. Rojo y Lotus también mostraron alguna respuesta al herbicida, siendo el T. Blanco el menos afectado. También la mayor respuesta a la aplicación y dosis del fertilizante la mostró el Dactylis, no siendo clara la respuesta de las leguminosas. La respuesta de la gramínea se atribuye principalmente al nitrógeno.

En un Brunosol típico a háplico sobre Basalto (Argiudol típico a Hapludol), Marchesi et al. (1997a) comparon 4 métodos de instalación de Lotus sobre campo natural: 1) cobertura, 2) cobertura con 50% de suelo expuesto por laboreo superficial, 3) SD consociado con avena, todo en el surco, y 4) SD consociado con avena, Lotus en cobertura. La SD se realizó con una Semeato TDA. Dichos tratamientos se combinaron en franjas con 2 dosis de Paraquat, 5 de Glifosato y un testigo sin herbicida. La implantación y la proporción de Lotus lograda fueron mayores con los herbicidas, con Glifosato que con Paraquat y con la dosis de ambos herbicidas. Entre los métodos de siembra fue mayor en las coberturas que en las consociadas con avena. Entre las coberturas la instalación fue mayor con suelo expuesto. Entre las consociadas fue mayor la instalación en cobertura que en el surco. Los tratamientos fueron aplicados en 1996 y los efectos persistieron en el invierno de 1997 y en una reciente evaluación (no publicada) realizada en marzo de 1998.

Por lo tanto, la información disponible consistentemente indica ventaja del control de la vegetación con herbicidas en el caso de las gramíneas. El único experimento que introdujo la fertilización como variable encontró la mayor respuesta en la gramínea, suponiéndose que fue principalmente a nitrógeno. Las leguminosas no mostraron una clara respuesta al control de la vegetación con herbicidas, excepto en el experimento sobre Basalto. Las leguminosas, luego de establecerse la nodulación efectiva, dejan de depender del nitrógeno del suelo y por lo tanto no sufrirían la competencia de la vegetación no controlada por este nutriente. Probablemente, por las características y ciclo de crecimiento de la vegetación natural del suelo de Basalto en que se realizó el ensayo con respuesta en implantación y persistencia del Lotus al uso de herbicidas, su competencia puede ser mucho mas importante y por otros factores de crecimiento diferentes al nitrógeno, que los tapices de los suelos de Cristalino y de las Lomadas del Este de los demás ensayos.

Instalación de pasturas perennes consociadas con cultivos de invierno.

La siembra de pasturas permanentes en Uruguay se realiza mayoritariamente en siembras consociadas con cultivos de invierno. En los sistemas agrícola cerealeros-ganaderos, los cultivos son cosechados para grano, en cambio en los sistemas de producción animal intensivos, como la lechería, los cultivos son pastoreados y a veces ensilados. Este tipo de siembra presenta varias ventajas con LC, entre la que se destacan la mayor conservación del suelo, la reducción de costos y la reducción de tiempo con suelo improductivo. Ello se debe a que con una sola preparación se hacen dos plantaciones y cuando se levanta el cultivo de invierno la pradera ya está instalada cubriendo el suelo. Si bien SD ofrece la ventaja de conservación del suelo como característica propia, al mantener siempre el suelo cubierto, la siembra consociada con SD mantiene las ventajas de reducción de costos y de tiempo de suelo improductivo.

Por otra parte, ya se expuso que el fin de las pasturas sembradas está dado por la invasión de gramilla. García (1995) muestra claramente que la ausencia de gramíneas con crecimiento y producción estival, principalmente las pasturas que incluyen solamente Raigrás, Holcus lanatus o Phalaris tuberosa, son la principal causa de rápida invasión por gramilla, mientras que la presencia de Festuca, pero sobre todo Dactylis y Paspalum dilatatum, la retrasan en el tiempo a mas de 4 años. Por lo tanto, en aras de reducir el costo de la pastura con la dilución de la inversión en varios años, es clave incorporar alguna de dichas especies en las mezclas.

El problema con SD, es lograr la misma calidad de implantación consociada con cultivos que la que se logra con LC.

La información que permite indicar el cumplimiento de ciertas generalidades en la instalación de especies perennes, permite imaginar que en SD y usando las máquinas normales de doble o triple disco con límite de profundidad a 4-5 cm, pensadas para las semillas de cultivos de grano pequeño (trigo, avena, cebada, etc.), si la semilla fina se ubica en el mismo surco lo estará a profundidad excesiva, además de que las plántulas que lleguen a instalarse estarán sometidas a mucha competencia por las del cultivo. Por ello es que todos los trabajos en que se comparó la ubicación de la semilla fina en el mismo surco que el cultivo de invierno contra su distribución al voleo, consistentemente reportan mejores resultados de instalación con el último procedimiento (Amarante el al., 1996 y 1997, Amarante el al., 1997a, Terra y García Préchac, 1997b, y Marchesi et al., 1997a).

Sin embargo, los resultados con gramíneas perennes indicaban ventaja para las gramíneas plantadas en el surco, cerca del fertilizante basal binario (con nitrógeno). También, que si bien las leguminosas llegaban a menor población inicial en el surco, el tamaño de las plantas y su nodulación eran mayores, generando mejor sobrevivencia estival, asociándose esto a la cercanía de las plantas al fertilizante con Fósforo. Por estos razonamientos y contando con una máquina John Deere con posibilidad de control de profundidad a 1,2 cm en forma independiente en cada línea, los Ings. Agrs. Daniel Valenti y Pablo Amarante probaron en el establecimiento lechero "Los Pepeos" la siembra de la consociada en dos pasadas cruzadas de la sembradora en 1995. En una de ellas se sembraron las gramíneas, Trigo y Falaris, a 2,5 cm, con una fórmula fertilizante de relación N:P 1:1. En la otra pasada, a 1,2 cm, se sembraron T. Blanco y Lotus con 0-46-0. El resultado fue excelente, pero con el inconveniente de requerir dos pasadas.

Esta problemática llevó a la instalación de un ensayo en mayo de 1996, comparando los siguientes 4 tratamientos para la siembra de una mezcla de Dactylis, T. Blanco y Lotus consociada con Trigo para silo a grano pastoso: 1) Siembra cruzada, como se describió en el párrafo anterior, 2) Todo al surco, a 2,5 cm, 3) Trigo y Dactylis en el surco a 2,5 cm con el fertilizante y T. Blanco y Lotus al voleo, 4) Siembra alternada de un surco con Trigo a 2,5 cm y el lindero con las forrajeras a 1,2 cm. Los detalles y los resultados se encuentran en Amarante et al.(1997b). La evaluación realizada el 30/11/96, luego de la cosecha del Trigo, mostró mayor instalación de las leguminosas en los tratamientos 1 (Cruzada), 3 (Legs. Al voleo) y 4 (Alternas), y menor en el 2 (Todo al surco). Entre los tres mejores las diferencias no fueron sigificativas pero la cruzada tendió a ser algo superior. La intalación del Dactylis fue muy significativamente mayor y buena (casi 50 plantas /m2) en la siembra en líneas alternas, siendo pobre en todos los otros tratamientos (10 o menos plantas/m2). En la primavera de 1997 los resultados fueron similares, con la excepción de que en la siembra alterna la población de leguminosas descendió al mismo nivel que en el tratamiento todo al surco. Probablemente este resultado es debido a que el verano 96-97 fue muy seco y las leguminosas, en la misma línea que las plantas de Dactylis, sufrieron gran competencia por agua. El tratamiento 4, al quedar las especies de la pastura a 38 cm entre líneas, sufrió importante invasión de malezas. El rendimiento del Trigo para silo fue de 7715 kg/ha en el tratamiento 1), 8281 en el tratamiento 2), 6224 en el tratamiento 3) y 6369 en el tratamiento 4). La diferencia fue significativa comparando el promedio de los dos primeros con el de los dos últimos.

En el presente año se instaló un nuevo ensayo en el que se desechó el tratamiento Todo al Surco y se incluyó uno nuevo con las gramíneas en líneas alternas con el fertilizante binario, una con Trigo a 2,5 cm y la lindera con Dactylis a 1,2 cm y las leguminosas al voleo. El inconveniente de este tratamiento es que para realizarlo falta un cajón de semilla en las sembradoras disponibles. Requiere una pasada dsitribuyendo las leguminosas al voleo, previa a la pasada de la sembradora de SD con las gramíneas. Ensayos semejantes se llevan desde 1997 en la Unidad Experimental de Palo a Pique, pero todavía no se han publicado resultados; de todas maneras, en general confirman lo discutido anteriormente.

Evolución de la vegetación natural tratada con herbicidas.

La utilización de herbicidas sobre los tapices naturales produce cambios a corto y largo plazo, que suelen valorarse de diferente manera según los objetivos y percepción del valor de las pasturas naturales para quien realiza el juicio. Algunos estudios han encarado la evaluación de estos cambios, con diferente grado de profundidad.

El trabajo ya mencionado de Amarante el al. (1997a), comparó la aplicación de 3 dosis de Paraquat y 3 de Glifosato contra la no utilización de herbicidas. Además de evaluar su efecto sobre la instalación de las especies forrajeras introducidas, al inicio del otoño del año siguiente a la aplicación de los tratamientos se realizó un estudio de la composición del tapiz. El principal resultado encontrado fue la significativa disminución de gramíneas estivales, mayor con glifosato que con paraquat y creciente con la dosis de herbicida empleada. En las gramíneas invernales se observó igual tendencia, pero no llegó a ser significativa; cabe destacar que por la composición original del tapiz y por la época en que se realizó el estudio, las invernales eran claramente minoritarias (190 plantas/m2 de estivales contra 40 de invernales en el testigo).

En otro estudio ya mencionado (Marchesi et al., 1997a), también comparando varias dosis de Paraquat y Glifosato sobre un tapiz natural de un suelo no profundo de Basalto, encontraron al invierno del segundo año menor proporción de gramíneas nativas en los tratamientos con glifosato y con las dosis mayores. Los mismos resultados se observaron al inicio del otoño del tercer año (no publicados), con los tratamientos de paraquat y la dosis menor de glifosato ( 1 l/ha) bastante semejantes al testigo. Sin embargo, debe destacarse que en este trabajo la evaluación de la presencia de gramíneas ha sido cuantitativa y no cualitativa.

El experimento que tiene mas tiempo de evaluación y en el que se repitieron y se alternaron aplicaciones de paraquat y glifosato desde 1994, está instalado en la Unidad Experimental La Magnolia de INIA-Tacuarembó, sobre el campo natural de ciclo primavero-estival, dominado por gramíneas C4, de un Luvisol arenoso (Alfisol), formado sobre areniscas triásico-jurásicas (Tacuarembó en Uruguay; Botucatú en Brasil). Los detalles y resultados de los dos primeros años se pueden consultar en Pérez Gomar et al. (1996 y 1997); los resultados mas recientes en Marchesi et al. (1997b) y Berretta et al. (1997). Los objetivos de este trabajo fueron : 1) estudiar la posibilidad de reducir el déficit invernal de forraje en estos suelos incluyendo verdeos con SD, 2) estudiar el efecto de diferentes tipos y dosis de herbicidas sobre la producción de dichos verdeos y 3) sobre la composición botánica del tapiz y su evolución en el tiempo.

El ensayo comenzó en 1994, incluyendo como tratamientos 3 dosis de paraquat, 5 de glifosato y un testigo sin herbicidas; en todo el ensayo el verdeo plantado fue una mezcla de Avena strigosa y Raigrás. En 1995 las parcelas fueron divididas en dos; a una de las mitades se les repitió el tratamiento de año anterior y a la otra no se le realizó ningún tratamiento, sembrándose en todo el ensayo las mismas especies que en el año anterior. En 1996, las dos subparcelas del año anterior fueron nuevamente divididas al medio, repitiéndose en cada nueva mitad la aplicación o no del tratamiento correspondiente previo a la siembra del verdeo. De esta manera se tuvieron 4 sub-subparcelas que recibieron tratamiento: 1) solo en 1994, 2) en 1994 y 1995, no en 1996, 3) en 1994 , no en 1995 y nuevamente en 1996, y 4) en 1994, 1995 y 1996. Los resultados de los tres años indicaron que glifosato produjo mas control del tapiz que paraquat, creciente con la dosis y que la producción del verdeo estuvo correlacionada con la magnitud del control logrado. Considerando solamente los resultados de 1996, el uso de paraquat no mostró efecto residual en producción de su uso en años anteriores, en cambio dicho efecto fue observado con glifosato, aunque la producción de los tratamientos que recibieron glifosato en 1996 fue a todas las dosis mayor a la de los que no recibieron glifosato en 1996. También, la producción en los tratamientos de glifosato 4) (aplicación en los 3 años), fue mayor a la de los 3) (aplicación solo en 1994 y 1996). En síntesis, a mayor control, o sea uso del herbicida más agresivo, a mayor dosis y mas frecuentemente, mayor respuesta productiva del verdeo de invierno.

En cuanto a la evolución del tapiz original, el trabajo fue realizado por los Ings. Agrs. Elbio Berretta, Claudia Marchesi y Enrique Pérez Gomar, estando todavía en curso y constituyendo parte de la Tesis de postgrado de Pérez Gomar en la Univ. Federal de Santa María. Los resultados publicados se pueden consultar en Berretta et al. (1997). Comparados contra la siembra de verdeos todos los inviernos sin aplicación de herbicidas, los tratamientos con paraquat produjeron cambios menores en la composición botánica, pero estos fueron importantes con el uso de dosis medias a altas de glifosato y mas profundos con la frecuencia de aplicación. En el extremo, con 4 l de glifosato por ha, repetido los 3 años, desaparecieron todas las gramíneas perennes, quedando solamente gramíneas anuales de ciclo estival (Digitarias sp. y Setaria geniculata), Coniza bonaeriensis y Eringium horridum. Eso significa un estado de sucesión dominado por anuales, semejante al que produce el laboreo del suelo, excepto que este hubiera hecho desaparecer también al Eringium. La aplicación de 1 l/ha de glifosato solamente en el primer año produjo cambios menores, semejantes a los que generó el paraquat.

De lo expuesto queda claro que no es sustentable incluir verdeos de invierno con SD en suelos con tapices estivales si todos los años se aplican herbicidas sistémicos, ya que desaparecerían las especies productivas estivales y se anualizaría la composición de dicho tapiz, con especies de menor producción y malezas. El uso de desecantes, aún en todos los años, produciría menos cambios en la composición del tapiz en verano. Sin embargo, ya se dijo que la producción del verdeo de invierno está ligada al control logrado, que es menor con los desecantes y las dosis menores del sistémico.

A modo de síntesis se puede decir que la inclusión y producción de gramíneas anuales y perennes en tapices naturales, es proporcional al control logrado con herbicidas. La respuesta de las leguminosas solo ha sido muy clara en tapices de suelos no profundos de Basalto, probablemente porque son muy competitivos por su composición y ciclo. Las consecuencias sobre la recuperación de las especies del tapiz natural son menores si se utilizan herbicidas desecantes (paraquat) o sistémicos (glifosato) a bajas dosis. Por lo tanto, estos serían los tratamientos a utilizar cuando lo que se intenta es incluir especies en el tapiz sin eliminarlo totalmente. Pero debe considerarse que si lo que se busca es la instalación de una pastura sembrada que sustituya al campo natural, el uso de herbicidas sistémicos a dosis altas y la siembra con máquinas de SD pueden lograr el objetivo, eliminando la erosión y degradación del suelo que genera el LC, lo que lo hace posible en suelos no arables por riesgo de erosión o exceso de agua moderado, y seguramente a menor costo.

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