Gremios Universitarios en Conflicto

 

 

Mensaje ante la actual situación

“Nada podemos esperar si no
es de nosotros mismos.”
José Artigas

Nosotros, que nuestra común razón de ser, es la defensa del derecho a la vida, del cual son subsidiarios los derechos a la alimentación, a la salud, a un trabajo que permita la subsistencia, a la vivienda, a la enseñanza, no podemos permanecer silenciosos ante situaciones que lo comprometen.

Profundamente preocupados y doloridos por la situación de extrema gravedad que vive nuestro país y nuestro pueblo, especialmente las personas en situación económica más débil, queremos compartir nuestras reflexiones con el resto de los compatriotas.

El país llegó a una situación límite producto de muchas circunstancias y procesos nacionales e internacionales. Esto genera múltiples y justificadas tensiones. Es necesario que no caigamos en la desesperación, que no sustituyamos el análisis por una confrontación de sordos, que no lleguemos al “sálvese quien pueda”, que sepamos compartir ámbitos amplios con todos los que honestamente quieran ayudar para incrementar la solidaridad y la decencia.

Lo que hoy nos convoca es la emergencia nacional que estamos viviendo.

Las situaciones difíciles exigen lo mejor de todos y de cada uno, exigen mantener la serenidad y exigen la solidaridad. Por eso, deseamos destacar el ejemplo que significa la actitud responsable asumida por nuestra población que, sin dejar de luchar por sus derechos, no pierde de vista el bien común.

Frente a esta emergencia alimentaria, frente a esta emergencia habitacional, frente a esta emergencia en la atención a la salud de las personas, frente a la emergencia del desempleo creciente, debemos tener como consigna salvar la vida. Que nadie pierda su vida por el hambre, que nadie la pierda por el frío, que nadie la pierda por provocaciones o represiones.

Encontremos en los valores y saberes de nuestro pueblo las formas de refundar un país que fue fundido. Unámonos todas las personas honestas y ayudémonos para salvar lo que realmente importa, lo más valioso que tenemos: la gente.

Es en esa práctica común donde encontraremos los sólidos caminos que nos permitan un país más independiente, más libre, más democrático, más tolerante, con políticas nacionales trazadas entre todos más allá de nuestra religión, orientación política o profesión.

Sólo así nos liberaremos de “los malos europeos y peores americanos”. En la actividad común conquistaremos el respeto, la amplitud y la solidaridad que nos permitirán verdaderamente confiar en nosotros mismos.

Hoy, estar sereno no es defeccionar de luchas, es asumir las acciones viables, razonables, adecuadas al momento. La situación es lo suficientemente grave e injusta como para ser por si misma el mayor manifiesto de la necesidad del cambio.

Nada que agreda aún más a nuestra gente está justificado; nada que incremente la inestabilidad, el miedo y la incertidumbre, nada que vulnere la libertad y la integridad individual, ni nada que comprometa el curso de nuestra vida democrática es aceptable para nosotros.

Convocamos a participar en las diferentes instancias de intercambio ya existentes, a construir líneas de acción inmediatas de salvataje de nuestra gente, a sumar nuestro esfuerzo a los que hacen la Universidad de la República, los gremios, las cooperativas, las Iglesias, las Comisiones Vecinales, etc. de elaborar propuestas que nos permitan superar la situación actual, en las que estén consideradas las múltiples experiencias que se están realizando desde diversos sectores en diferentes ámbitos. Lo hacemos esperanzados en que además de atender conjunta y solidariamente las dramáticas situaciones de hoy- los orientales sabremos, entre todos, encontrar los caminos que nos conduzcan a un futuro mejor.

Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos,
Servicio Paz y Justicia,
Centro de Investigación y Promoción, Franciscano y Ecológico.
7 de Agosto de 2002