Situación actual de los Post grados. Una visión desde la perspectiva de los Estudiantes


El presente documento

        Estamos atravesando por un período de definiciones políticas en varios aspectos de la vida del Estado y la Sociedad. Esta revisión llega también a la ciencia. El PEDECIBA, como parte del sistema científico uruguayo, se debe a sí mismo un análisis con la intención de definir como se va ir adaptando a esta nueva institucionalidad en formación. El documento que aquí presentamos es un aporte a esa discusión. Éste surge como resultado de un trabajo de consulta y discusión entre las partes mas directamente involucradas en los procesos de formación de recursos humanos dentro del Programa. En primer lugar los propios estudiantes con los cuales se analizó la cotidianeidad particular de cada Área, los documentos elaborados por ellos mismos a lo largo del año 2006 y 2007 y que tuvieron como eje la Mesa Redonda del 9 de diciembre del año pasado. La encuesta sobre la visión y satisfacción del estudiante del Área Biología (realizada durante los meses de Agosto-octubre de 2007 por la delegación estudiantil al CCA-Biología) fue también un aporte fundamental al documento, sobretodo considerando el peso relativo que tiene esta Área en el Programa. Dicha encuesta arroja datos muy interesantes y desconocidos sobre el funcionamiento de todas las sub Áreas de Biología. Las comisiones de postgrado de cada Área también realizaron un aporte importante; la visión del mismo fenómeno, pero desde la perspectiva de los investigadores permitió generar una idea mas acabada de la situación de los post grados en cada Área.
Las propuestas que formulamos a lo largo del desarrollo del documento pretenden primero que nada ser una guía para la discusión y en segundo lugar, puntos de partida que nos permitan llegar a conclusiones más ricas y consensuadas.

La necesidad de la autoevaluación del Programa

        El análisis de la situación actual de los postgrados ha sido una tarea difícil de realizar. Nos podemos guiar en base a opiniones y a la experiencia personal, pero casi no hay parámetros objetivos que la describan. Las Evaluaciones Institucionales que se han hecho de PEDECIBA en el pasado a cargo de evaluadores externos (1989, 1996 y 2001), hacen referencia a algunos aspectos relacionados con la formación de recursos humanos, referidos fundamentalmente a “la necesidad de estandarizar cursos y programas”, “flexibilizar los requisitos para acceder a la maestría y al doctorado”, “acortar los tiempos medios de graduación”, etc. Si bien algunas de estas propuestas siguen siendo vigentes y compartibles, representan recomendaciones muy generales sobre aspectos puntuales. Existen aspectos más cotidianos pero muy importantes relativos al desarrollo y la gestión de los postgrados que no pueden abarcarse en instancias como las mencionadas y que por sus características requieren un seguimiento permanente y un análisis sistemático a cargo de los actores del propio programa.
        Parámetros como el grado de deserción, el grado de satisfacción del estudiante con los cursos y su “carrera”, los tiempos insumidos para completar la carrera, así como los niveles y causa del rezago, son ejemplos de algunos de los parámetros básicos en torno al cual se recomienda construir un sistema de monitoreo y auto evaluación de un programa. Tal vez éste sea el primer elemento relevante para comentar. ¿Es esta una situación aceptable? Si echamos un vistazo a lo que está ocurriendo en este mismo momento a nivel de carreras y títulos de grado, vemos que existe una tendencia a considerar cada vez más la necesidad de generar mecanismos permanentes de evaluación de la marcha del proceso de formación del estudiante. Desde su inicio hasta el egreso. Un programa de evaluación permanente es una exigencia básica para la acreditación regional (MERCOSUR) de muchas de las carreras que se imparten en la Universidad de la República (UR). En el PEDECIBA, la evaluación de las Áreas que componen el programa es exclusivamente la evaluación de sus investigadores y particularmente (aunque no solo), la cuantificación de su producción científica. Es evidente que a este proceso le está faltando considerar explícitamente el componente “formación de recursos humanos” (es un tema implícito aunque no excluyente en la evaluación de los investigadores) . En nuestra opinión, el PEDECIBA debería comenzar a discutir la necesidad mantener un mirada permanente, sistemática y objetiva de la marcha del proceso de formación de sus recursos humanos. Deberíamos comenzar a considerar este aspecto, tan importante como lo es la generación de conocimiento de sus investigadores.

Cursos

        El tema de los cursos puede ser analizado desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo.

Cuantitativo:
        En general, y más allá del Área considerada, existe por parte de los estudiantes, disconformidad con la oferta de cursos. Si el problema es la cantidad, la regularidad, la especialidad temática o una combinación de ellas, depende del Área considerada. Cada Área es diferente. La falta de cursos especializados parece ser una problemática de las Áreas más chicas (con menos investigadores), aunque algunas subáreas de Biología tampoco escapan al problema. En este caso, resulta claro que la falta de masa crítica sería la principal causa. De ser así, una alternativa a corto plazo sería la instrumentación de un programa para profesores visitantes que tenga como prioridad su participación activa en apoyo a actividades de formación de jóvenes investigadores.
        
Complementariamente, ¿porqué no generar una red regional de programas de post grado (Argentina, Brasil, Uruguay y Chile) que prevea la participación fluida de sus estudiantes en diferentes cursos de los países involucrados? Sabemos que existen experiencia varias de colaboración e intercambio, pero creemos que es posible un esquema de trabajo más sistemático y estructurado en base a cursos regionales con fecha, lugar y temáticas preestablecidas. Para el estudiante estos cursos deberían ser administrativamente equivalentes a cualquier otro organizado por el programa local y tomado en su país, lo que implica reconsiderar los mecanismos de evaluación local de los cursos tomados en el exterior.
        El problema de la cantidad y regularidad de los cursos parece tener un origen más complejo. En primer lugar, es claro que hay un aspecto que es el complejo infraestructura existente-financiación mínima necesaria. Un curso siempre tiene un costo, aún cuando no incluya actividad experimental. Pero si queremos ganar en calidad (innovando con actividades prácticas, movilización de estudiantes, invitación de docentes), las restricciones son tan importantes que los cursos finalmente no se hacen. Otro aspecto que atenta contra la cantidad o regularidad de los cursos es el escaso estímulo que existe hacia la actividad docente del investigador. Tengamos en cuenta que no solo la falta de financiación específica a las actividades docentes es un desestímulo, sino que la docencia en sí misma no es política prioritaria en el PEDECIBA. Tengamos en cuenta cuales son los parámetros para la evaluación de los investigadores, por ejemplo. Hemos recibido comentarios sobre la escasez de recursos humanos y su contracara, la saturación de los investigadores PEDECIBA con la docencia de grado. Si además tenemos en cuenta que para muchos servicios de la UR, la docencia no es una actividad prioritaria con relación a la investigación, el panorama se vuelve más complejo aún.
        Relacionado con lo anterior, hay un tema no muy bien resuelto en el aspecto docente, que es el de la relación del PEDECIBA con la UR. No está claramente estipulado cómo se consideran las actividades realizadas en el marco de PEDECIBA dentro de las tareas de las diferentes instituciones universitarias; el reconocimiento de la enseñanza y las actividades de formación de recursos humanos en el marco de PEDECIBA (cursos y dirección de tesis), son bastante variables dentro de los diferentes servicios de la UR. En ese sentido, ciertos lineamientos básicos sobre cómo se debería manejar la dedicación de estos docentes a la actividad del PEDECIBA, debería ser planteada con el objetivo de incluir la dedicación al PEDECIBA dentro de las actividades del docente universitario.
        En este panorama de escasez y poca regularidad de cursos, un estudiante de maestría muy difícilmente pueda juntar los créditos necesarios el primer año de cursos para comenzar su tesis (y aspirar a una beca) en el segundo. Cuando el estudiante cumple con estos plazos es porque, o bien comenzó a tomar cursos por adelantado, o revalidó para la maestría algunos realizados anteriormente. En definitiva en lo relativo a las carencias en la cantidad y regularidad de cursos, creemos que hay un aspecto económico a atender (el cual consideramos impostergable) y otro político referido al estímulo de la actividad docente. Este último aspecto merecería por parte del PEDECIBA un análisis específico que incluya la búsqueda de mecanismos que fomenten la preocupación del investigador por la actividad docente. Estos mecanismos podrían ser varios, yendo desde el estímulo económico hasta una exigencia de tipo reglamentaria.

Cualitativo:
        Salvo excepciones, los estudiantes no tienen reparos en lo que respecta a la calidad de los cursos. La presente observación solo tiene el carácter provisorio, puesto que no está previsto ningún sistema de evaluación estudiantil del curso dictado. Tampoco hay un estudio a priori de las propuestas de curso, pudiendo ser considerado de “postgrado” cualquier curso que llene requisitos formales mínimos. Pensamos que es deseable que exista, al menos un mecanismo de evaluación de cursos por parte de los estudiantes. El estudiante es en definitiva el receptor y la razón de la propuesta docente y por lo tanto tiene una posición privilegiada para participar en la evaluación de la misma. Desde la perspectiva del estudiante, la evaluación debe ser vista como una responsabilidad y una oportunidad de participar de un proceso de construcción colectiva y permanente del PEDECIBA. Somos concientes, por la experiencia que traemos de la UR, que las evaluaciones de cursos y de docentes con resultados objetivos y útiles no son fáciles de lograr. Por otra parte, se suelen requerir tiempo, dedicación de recursos humanos especializados e infraestructura. Tal vez podríamos comenzar de a poco, por aquellos cursos “importantes”, o sea los que suelen ser obligatorios para el estudiante del Área, que son por otra parte los que tienen más alumnos. El seguimiento de la marcha de los cursos en su aspecto cualitativo, así como esa observación permanente de la marcha general del proceso de formación de recursos humanos a los que nos referimos al comienzo, podría ser llevada adelante por una Unidad creada para tal fin. La generación y centralización de la información estadística es fundamental si realmente pretendemos establecer un proceso de autoevaluación del Programa en lo referido a formación de recursos humanos.

Intercambio con el exterior. Programa de Profesores visitantes y Pasantías

        Uno de los principales problemas de las comunidades científicas pequeñas es la sub representación de muchas áreas del conocimiento y la ausencia de especialistas en muchísimas disciplinas. Si bien esto es paliado por la accesibilidad vía electrónica que hoy tenemos con muchos investigadores, hay dificultades que igual permanecen. Esto se manifiesta claramente, por ejemplo y como ya se mencionó en la organización de cursos en temas específicos. Otra circunstancia donde se nota claramente es a la hora de formar tribunales de tesis de maestría y sobre todo de doctorado, donde los únicos especialistas que participan suelen ser el orientador y en algunos casos el propio estudiante. Esto puede determinar que se pierda una instancia formativa importante pues se corre el riesgo de un análisis demasiado superficial de un trabajo de años, o de un análisis viciado de cierta endogamia laboral o de tema. Ni hablar de las instancias de discusión y análisis duro que debería generarse a lo largo del desarrollo del trabajo de tesis; son pocos los casos donde existe un real seguimiento del trabajo en el proyecto de tesis. Deberíamos pensar en una estrategia que compensara en parte estos problemas, al cual consideramos serio. Debemos tener presente que tenemos dos comunidades científicas muy importantes a ambos lados de nuestras fronteras y con las cuales existen vínculos sólidos; deberíamos sacar algún provecho de ello. Proponemos algunas ideas solo a modo de titular, con la esperanza de poder discutirlas en el futuro cercano:
        - Fomentar las pasantías en los laboratorios de la región: Es una idea análoga a lo que se propuso mas arriba como los “cursos regionales”; si se logra establecer una coordinación formal entre los diferentes Programas de la región, también se podría generar un programa de intercambio de estudiantes entre laboratorios de la región.
        - Doctorados compartidos (“sandwich”): es probable que una de las causas de emigración de estudiantes para realizar sus estudios en el exterior es la ausencia en el país del área del conocimiento en la que se quiere profundizar. Entre aquellos que se quedan, durante el desarrollo de su trabajo es muy frecuente que encuentren limitaciones de tipo técnico (falta de equipamiento necesario, incapacidad para desarrollar una técnica o un protocolo) o de personas adecuadamente formadas (falta de especialistas en algún aspecto puntual a resolver) que limitaran en alguna medida el alcance de los objetivos propuestos. Creemos que sería deseable contar con un programa especial que financie la posibilidad de alternar el trabajo de tesis en el país y fuera de él.,.
        - Profesores visitantes: ya se mencionó a propósito del tema “cursos”, la necesidad de establecer un programa de profesores visitantes. Otra instancia donde sería importante su participación es a la hora de estudiar y evaluar las tesis de doctorado, formando parte de tribunales.


Currícula básica y perfil del egresado

        ¿Debe existir una currícula básica para los estudiantes de un Área o una subárea determinada? Algunas Áreas académicas han respondido favorablemente esta pregunta, al menos en forma implícita. Parece claro que un conjunto de materias criteriosamente seleccionadas que constituyan s la columna vertebral de la oferta de cursos de una Área, favorecerá en sus estudiantes una visión mas general y de conjunto de la disciplina. Esto es particularmente atendible en aquellas Áreas académicas en las cuales convergen estudiantes de disciplinas muy variadas. Contrariamente, una visión especializada en esta etapa formativa, generará visiones más parciales. En este sentido, el Área Biología tal vez sea un caso extremo, donde la oferta de cursos se caracteriza por su descoordinación entre sí, la falta de periodicidad y la heterogeneidad en su calidad y profundidad. La imposibilidad de generar una cartelera de cursos con suficiente antelación (por ejemplo a principios de año), la falta de estímulos a los investigadores, de recursos económicos y de una cuota importante de improvisación. Probablemente un problema que esté aquí también subyaciendo es la falta de definición respecto a un perfil del egresado del Programa para cada Área o subárea. Nos consta que en algunos casos éste puede estar implícito. El perfil académico de un estudiante se construye a través de una propuesta pedagógica que incluya entre otras cosas una currícula básica coherente con sus fines. En ese sentido es que proponemos considerar la conveniencia de construir una currícula básica de cursos obligatorios de carácter integrador y en concordancia con un perfil deseable del egresado (por Área o subárea). En dicho plan, las materias deben ser impartidas en forma periódica, regular y predecible, o sea programadas y comunicadas con anticipación. Dicha currícula debería estar diseñada para ser completada en un año, en concordancia con los tiempos que pensamos debe insumir el plan de maestría y con el tiempo que cubra la beca.

Maestrías y Doctorados: tiempos teóricos y tiempos reales.

        Es un dato objetivo de la realidad que las maestrías y los doctorados del PEDECIBA insumen a los estudiantes más tiempo que el establecido para su concreción. Prácticamente ningún Área escapa a esta realidad. Lo más irónico de esta situación es que existe un consenso generalizado en el sentido que los tiempos establecidos son los deseables aunque no nos ajustemos a ellos. ¿A qué se debe entonces esta situación? Seguramente es el resultado de una serie de elementos, entre los cuales nuestra propia idiosincrasia posiblemente tenga su peso. Pero hay otros factores que pueden identificarse rápidamente, como por ejemplo el económico. En ese sentido, es claro que si un estudiante es apoyado económicamente durante el desarrollo de sus estudios, privilegiará esa actividad y por lo tanto la concretará antes. El caso del Area Química, que posee datos concretos, es ilustrativo: tanto los estudiantes de maestría como los de doctorado cuando tienen beca, defienden sus tesis un año antes que los que no la tienen. Parece claro que una política de Becas que sea amplia en todas las Areas y por períodos compatibles con los establecidos en los programas de post grado, es clave para revertir esta situación. En Biología (donde la cobertura de estudiantes con beca es muy pequeña con relación al total), los tiempos insumidos son el doble de los esperables. Las carencias de infraestructura (equipamiento, materiales y reactivos, concretamente), presumiblemente también atenten contra el desarrollo de la tesis que se esta llevando a cabo en el ámbito de las ciencias experimentales. No tenemos conocimiento de un estudio concreto sobre este aspecto que nos permita dar a esta presunción por cierta, pero existen algunos fenómenos relacionados que son llamativos: en el Area Física, la mayoría de los estudiantes eligen temas de tesis en física teórica. Esto está relacionado, en primer lugar con la abundancia relativa que hay en nuestro medio de grupos dedicados a la teoría en contraposición a lo experimental, pero por otro lado a que los estudiantes no quieren complicarse con cuestiones experimentales, y optan por lo tanto por un camino “seguro”. Este es un problema difícil de solucionar, principalmente porque implica inversiones importantes y por lo tanto escapa a la orbita del PEDECIBA. Consideramos que la creación de la “Modalidad 3” del llamado a proyectos del Fondo Clemente Estable que se abrirá este año es un buen comienzo y que debería ser acompañada con inversiones importantes de equipamiento mayor. Ante la puesta en marcha del nuevo Sistema Nacional de Becas que prevé apoyos de dos y tres años para maestría y doctorado respectivamente, la necesidad de compatibilizar los tiempos de estudio con los de las becas, surge una vez mas como un problema de abordaje prioritario.

La unificación de la Maestría y el Doctorado en un solo proceso.

        La tendencia mundial en la formación de post grados es hacia la obtención de doctorados en forma directa. Desde nuestro punto de vista, la instrumentación de políticas en este sentido (acompañadas de políticas tendientes a garantizar condiciones de trabajo mínimamente aceptables), tendría algunos efectos favorables como ser un acortamiento del tiempo que el estudiante permanece en el postgrado, una mayor capacidad de retener investigadores en el país y una maduración más rápida del sistema científico local. Sin embargo y a pesar de lo anterior, en el marco de nuestra actual situación, ¿es posible o deseable que el PEDECIBA defina una política tendiente a ello? No hay una respuesta unánime y esta depende del Área académica que estemos considerando. Por ejemplo en las Áreas más chicas del PEDECIBA (Física, Matemática e Informática) se está procesando un mecanismo que obedece a una lógica bien diferente. Allí existe una política más o menos implícita, más o menos coordinada, según el Área, por la cual el Magíster es estimulado a continuar sus estudios de doctorado en el exterior antes que quedarse en el país. Las razones de esta estrategia no son claras, aunque parece obvio que las limitantes en la masa crítica de estas comunidades científicas (capacidad real de orientar doctorados, áreas del conocimiento no representadas, infraestructura, etc) parece ser determinante. Sin embargo esta política de favorecimiento emigratorio tiene su contraparte con la creación paralela de mecanismos (estos sí explícitos) que aseguran condiciones para el retorno del investigador ya formado. Esta es una política inteligente porque como resultado neto tenemos que una comunidad científica pequeña, con escasas posibilidades reales de formar recursos humanos de calidad y por lo tanto de crecer a buen ritmo, lo termina haciendo de todos modos en base a investigadores postgraduados en centros de excelencia y con una inversión relativamente baja. En este contexto, está claro que no podemos todavía impulsar la unificación de maestrías y doctorados como mecanismo general del Programa. Las referidas Áreas aún no parecen plenamente preparadas para ello, no obstante lo cual sería deseable tener siempre presente la posibilidad de llevarla a cabo en aquellos casos particulares en que sea posible. Lo que sí debería proponerse es realizar una evaluación de las políticas de crecimiento que han estado desarrollando estas Áreas y en último caso propender a la explicitación y facilitación de ellas.
        Consideraciones aparte merece la situación del Área Informática. Desde la instauración del PEDECIBA, ésta ha sido tal vez la más postergada de todas. Sin embargo, en este momento y desde hace algunos años, se ha transformado en un Área sumamente dinámica. Pero el crecimiento del número de investigadores no parece acompasado con el aumento en el número de estudiantes, el cual es mayor. En este momento la relación estudiante/docente es casi 3 y creciendo. Esta situación de progresar, llevaría a un colapso en el sentido que no podría atender las sucesivas generaciones de estudiantes que desearan incorporarse en número creciente al Área y de hacerlo, esto sería en desmedro de otras actividades también importantes. Pensamos que la situación del Área Informática merece un análisis y un apoyo particular, sobretodo reconociendo que el crecimiento explosivo de esta área del conocimiento obedece a una alta demanda que en lo social y en lo productivo se está dando no solo aquí sino en todo el mundo.
        En virtud de lo antedicho, la propuesta de incorporación directa al doctorado del estudiante que entra al programa queda entonces centrada en las Áreas Química y Biología. La primera ya lo está instrumentando con éxito. En dicho postgrado, se prevé la posibilidad que llegado cierto momento el estudiante opte por el titulo de Magíster (a manera de titulo intermedio) y dé por finalizada su formación de postgrado si así lo desea. Así, se configura un plan que es flexible, que contempla la situación del estudiante, que probablemente minimice el problema de las deserciones, que es compatible con muchos de los planes que existen en el resto del mundo y que no entra en contradicción con el Reglamento de Post Grados de la UdelaR. El Área Biología, fruto de discrepancias internas, aplica un concepto similar pero todavía en forma muy tímida. Reclamamos del Área Biología una discusión abierta sobre este punto, respecto al cual ya anunciamos nuestra posición favorable a una fórmula similar a la utilizada en Química.

Becas de Maestría y Doctorado

        La disponibilidad de recursos para becas tanto de maestría como de doctorado, ha sido tradicionalmente un punto débil de nuestro Programa. No solo por la baja cobertura sobre el total de los estudiantes que potencialmente pudieran acceder a ellas, sino porque su priorización ha resultado en el sacrificio de otros programas del PEDECIBA. Ante la perspectiva de un cambio en lo inmediato de esta realidad, nos concentraremos en lo que pensamos debería ser la estrategia a futuro de la política de becas del PEDECIBA. Teniendo en cuenta por un lado, el grado de insatisfacción respecto a la demanda actual de becas y por otro el anuncio público por parte de la ANII de la generación de un cupo de unas 140-160 Becas anuales (al menos hasta el año 2010) para los estudiantes del Programa, estimamos que en un corto-mediano plazo, los estudiantes de Ciencias Básicas del Uruguay, gozarán de una relativa facilidad y estabilidad de apoyo a sus estudios. Sin embargo permanecen, a nuestro entender algunas incertidumbres: ¿saldrán de ese fondo los anunciados apoyos económicos de “iniciación” o de “postdoctorado”? Paralelamente otras preguntas surgen: ¿es deseable que el PEDECIBA mantenga en su presupuesto un fondo interno que le permita instrumentar su propia política de formación de recursos humanos? Pensamos que sí. Por lo menos en forma transitoria hasta que tengamos una perspectiva mas certera sobre como se manejará el Sistema Nacional de Becas a medida que estudiantes de otras disciplinas se vayan incorporando al mismo. Pensamos que (de crearse), los recursos provenientes de dicho fondo deben utilizarse atendiendo a un criterio estratégico y general del Programa, por tal motivo, pensamos que un fondo de estas características debería administrarse centralmente y no por las Áreas.
        Ya hicimos referencia a los tiempos insumidos para la obtención de los títulos de post grado, como éstos estaban distorsionados y como habría que adecuarlos. Mencionamos también que esa adecuación debería alcanzarse no solo porque esto implica alcanzar nuestras propias metas, sino también porque deben ser compatibles con los tiempos que duran las becas. En este panorama es importante tener en cuenta que debemos cambiar el criterio de adjudicación de las becas de maestría. Éstas deberían comenzar a ser otorgadas al comienzo del proceso (o sea enseguida que el estudiante es aceptado en el Programa) y no a mitad de camino como ahora. Una beca de dos años de duración, en un sistema como el actual que la otorga (en el mejor de los casos) al segundo año, es incompatible con el objetivo de sacar una maestría en dos años.