La RAU ofrece nuevos servicios y considera su gobernanza

La RAU es un emprendimiento de la Universidad de la República administrado por el Servicio Central de Informática Universitario (Seciu). Fue creada en 1988, cuando aún el país no contaba con conexión a internet ni con el dominio internacional .uy. El objetivo de esta red es el de conectar instituciones académicas y de investigación y por tanto no puede utilizarse para fines comerciales. En forma paralela al proceso de expansión de la internet a nivel global, la RAU continuó fortaleciéndose para optimizar el trabajo de investigadores e investigadoras y la colaboración académica. En 1994 con el apoyo de Antel obtuvo una conexión permanente a Internet, mientras que en 2005 se conectó con otras redes de su tipo en la región por medio de la Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas (CLARA) y a partir de ella, con otros continentes. En este proceso se destacó la acción de la profesora Ida Holz, quien dirigió el Seciu desde 1986 hasta 2005.

Las características que diferencian a la RAU de la internet de uso común son la alta velocidad en la transferencia de datos, la baja latencia para iniciar una transmisión y la posibilidad de utilizar protocolos experimentales de transmisión. Esta infraestructura permite entre otras aplicaciones, realizar videoconferencias con buena calidad y escasa latencia, trabajar con modelos matemáticos que requieren del manejo de grandes cantidades de datos o conectar muchas computadoras para que funcionen como un solo equipo de gran capacidad. 

La presentación sobre el relanzamiento de RAU fue realizada por Eduardo Grampín, coordinador de la red en Udelar, quien repasó su evolución. Explicó que las redes académicas dan acceso a sistemas de información, bibliotecas en línea, plataformas de aprendizaje y diversas bases de datos, y cuentan en cada país con un centro nacional de respuesta a incidentes de seguridad informática. En los últimos años los usuarios de estas redes han demandado el acceso a contenidos, almacenamiento, cómputo y otros recursos que requieren hoy la investigación y la educación. 

Problemas y soluciones

Si bien en sus comienzos la función más importante de la RAU era la de brindar infraestructura de comunicación, esto ha cambiado debido a las condiciones de conectividad actuales en Uruguay, de amplia cobertura, y a la existencia de otras redes como Ceibal, Red.uy y Salud.uy, explicó Grampín. Además, el surgimiento de la ANII ha establecido criterios de caracterización de la comunidad científico académica, que se agregan a otros preexistentes.

El crecimiento en la conectividad, sumado a las modalidades de trabajo virtual extendidas y asentadas durante la pandemia en ámbitos académicos y educativos, hace que los objetivos de la RAU se vuelquen a ofrecer «un portafolios de servicios más amplio», expresó. El primero de los desafíos en ese sentido es el de brindar «acceso ubicuo y de calidad» a todas las instituciones integrantes en todo momento y lugar. También es necesario mantener y mejorar servicios como los de correos, almacenamiento, herramientas colaborativas  y otros que sean útiles para las actividades de investigación y educación. 

Además, la red debería ser un lugar de encuentro de todas las instituciones miembro en diferentes niveles, sostuvo, ya que todas comparten problemas similares respecto a temas como tecnologías de la información, gestión de contenidos, seguridad informática, entre otros. «Necesitamos promover esas instancias donde los equipos de TI de las instituciones sean capaces de colaborar», puntualizó.

Flexibilidad y colaboración

Con miras a aggiornar su oferta de servicios, la red está comenzando a brindar en primer término un servicio de conectividad fuertemente ligado a uno de ciberseguridad. En segundo lugar ofrece Eduroam, «un acceso inalámbrico donde cada investigador de una institución miembro puede acceder a cualquier red académica en cualquier lugar del mundo usando el usuario y password de su sistema original», sin necesidad de encontrarse en la sede de una universidad o centro de investigación. Destacó la importancia de este servicio para proveer flexibilidad al trabajo cotidiano de las y los investigadores y en especial cuando viajan con motivo de sus vínculos académicos. 

También se refirió al servicio de federación, que consiste en la publicación de información de las distintas redes nacionales, lo que habilita a «acceder a un catálogo de oferta de servicios muy grande», afirmó. En cuarto lugar, se refirió a la necesidad de ofrecer acceso inalámbrico de alta calidad dentro de las instituciones, desplegando en ellas el concepto de «campus inteligente».

Grampín sostuvo que además de servicios de cómputo y almacenamiento, la RAU debe ofrecer acceso a un sistema de acuerdos con proveedores de nube para las instituciones que forman parte de la red educativa, a semejanza del sistema Ocre de la Unión Europea, lo cual permite lograr precios razonables en el pago del servicio. 

Con referencia a la colaboración que deberían mantener las instituciones integrantes de la RAU, planteó que «la red académica es un lugar donde naturalmente se generan datos, y estos deben estar disponibles para la investigación en diversas áreas». 

Grampín también se refirió al enlace entre la Red CLARA y redes académicas europeas a través del proyecto BELLA II [Building the Europe Link to Latin America and the Caribbean (Construyendo el vínculo de Europa con América Latina y el Caribe)], que se basa en una conexión física entre Brasil y Portugal. Precisó que para que esta sea efectiva será necesario «apoyo país» para extender sus conexiones dentro del territorio nacional. 

Por último expresó que este relanzamiento implica discutir con todas las instituciones miembro y sus investigadores e investigadoras el modelo de gobernanza que sea más efectivo para la RAU, de manera que esta sea realmente nacional y colaborativa.